
En las últimas décadas, el mexicano se
ha transformado en un hombre urbano; en la actualidad casi el 70% de
la población mexicana vive en ciudades medias y grandes.
Esta característica ha propiciado el crecimiento de nuestras ciudades
y ha ampliado la frontera entre ecosistemas naturales y artificiales: potreros,
cultivos agrícolas, zonas industriales y zonas suburbanas.
Es notable la adaptación ecológica que gran número
de aves ha desarrollado conjuntamente con el crecimiento de la población
humana. Es común ver, dentro y en los alrededores de la ciudad
donde vivimos, grandes parvadas de tordos, zanates, gorriones y palomas.
En nuestros jardines, gorriones, primaveras y chupamirtos se alimentan de
plantas y flores, siendo común que nidifiquen en ellos. Por las noches,
a veces oímos el ulular del búho.
Estas especies, adaptadas a las zonas urbanas y suburbanas, juegan un
papel importante en el consumo de desperdicios, ya que se trata de aves
omnívoras en su gran mayoría.
![]()