
Las estructuras morfológicas y anatómicas
de las aves están concebidas en función de la actividad fundamental
que les caracteriza: el vuelo.
La capacidad de volar exige economía de peso, resistencia, fuerza
y ligereza de las estructuras: esqueleto, musculatura y plumaje.
El poco peso del esqueleto esta dado por huesos ligeros y otros que permiten
la penetración de los sacos pulmonares aéreos.
El peso de las aves es muy variable, dependiendo de la especie. Así,
el colibrí pesa 4g y el cuervo 470g; mientras que la grulla pesa
en promedio 4kg y el avestruz puede alcanzar los 140 kg. de peso.
La musculatura que ciñe al esqueleto contribuye a formar un cuerpo
esbelto y aerodinámico.

El plumaje constituye una capa protectora contra la perdida de calor
por la cantidad de aire que almacena, respondiendo, además, a las
exigencias del vuelo: ligereza, suavidad y resistencia.
En principio, las propiedades antes mencionadas también las tienen
las aves que no vuelan: como las corredoras y las nadadoras.