
El hábitat es el entorno físico que prefiere un ser para
desarrollarse. Hay una enorme variedad, pero para propósitos prácticos
los científicos los clasifican en unos cuantos según sus principales
características, y según el tipo de estudio que se esté
llevando a cabo. En este museo se tienen muestras de diversos hábitats
y algunas de las aves que pudieran encontrarse en ellos.
Barranca o desfiladero
La compleja topografía de los sistemas montañosos y la presencia
de cuencas hidrográficas que conforman los grandes ríos que
desembocan en las costas han producido barrancas, cañones y desfiladeros,
en donde las aves encuentran sitios propicios para nidificar y explorar
grandes extensiones en busca de presas para alimentarse.
Las aves características de estos sitios son vencejos, golondrinas,
águilas reales, gavilanes y otras que habitan en los bosques o en
las selvas cercanas.
Matorral con laguna
El matorral arbustivo ocupa el 40% del territorio. Prospera en zonas áridas
y semiáridas, en la planicie costera de la península de Baja
California, el altiplano y las planicies nororientales. Se encuentra desde
el nivel del mar hasta cerca de los 3,000 m de altura.
Las plantas típicas son las cactáceas y entre las aves características
se encuentran el correcaminos, las codornices y el carpintero de los cactos.
En las lagunas y reservas de agua dulce es común ver, durante el
otoño y el invierno, aves acuáticas migratorias como gansos,
patos, gallaretas y zarapitos.
Selva de piso
Las selvas son los ecosistemas terrestres más exuberantes del planeta.
En México ocupan el 28% de su territorio y se extienden por las partes
bajas de ambas planicies costeras -- Pacífico y Golfo -- hasta los
1,200 m de altitud, desde Sonora a Chiapas y de Tamaulipas hasta Tabasco,
la Península de Yucatán, el Itsmo de Tehuantepec y la depresión
del Balsas.
El clima donde esta vegetación se desarrolla es el tropical húmedo,
con intensas lluvias en el verano que se prolongan durante gran parte del
otoño. En el invierno y primavera reciben las lluvias provocadas
por los ``nortes.''
Los árboles son de gran altura que oscilan entre 20 a 25m o más.
Están cubiertos de lianas y epífitas, que son plantas que
viven sobre ellos sin parasitarlos. Entre los más importantes encontramos
al cedro rojo, la caoba, el chicozapote, los amates, el guayacán,
el barbasco, así como diversos tipos de palma: ramón, primavera,
palo mulato y jobo. Las orquídeas, helechos, bromelias y aráceas
son características y están entre las más llamativas
por sus flores e inflorescencias.
En el piso de la selva las aves más comunes son los tinamúes,
chachalacas, hocofaisanes y el pavo ocelado.
Selva de manglar
Hacia las costas, la selva se continúa con el manglar, ecosistema
de transición entre mares y tierras. La vegetación arbórea
es la dominante y está adaptada a la salinidad del agua. La riqueza
del manglar se debe a su alta productividad de flora y fauna acuáticas.
Las garzas y garzones, flamencos, ibis, águilas y martines pescadores
son las aves más comunes. Las poblaciones de ibis y flamencos pueden
alcanzar miles de individuos.
Selva de noche
En la noche, la selva se transforma en un concierto de ruidos y cantos,
iluminado por el vuelo de cocuyos y luciérnagas. Además de
los penetrantes y constantes sonidos producidos por una variedad de insectos,
del rugido ocasional de un félido o del accidental rascar de los
tejones, es común oir el melodioso canto de los timanúes y
la triste canción de la paloma morada al caer la noche, el ulular
del búho y el escandaloso grajeo de las chachalacas al amanecer.
Selva (dosel)
La selva, vista desde el aire, se asemeja a un mar de vegetación
con múltiples tonalidades de verdes y llamativos árboles en
floración.
El dosel de la selva está habitado por loros, guacamayos, tucanes,
trogones y oropéndolas.
El gavilán blanco y el zopilote rey planean en lo alto en busca de
alimento. El águila harpía, la rapaz más grande de
América -- en vías de extinción -- reina en este estrato.
Se alimenta de monos y hocofaisanes, anida en los grandes árboles
y acecha sus presas desde lo alto del denso follaje de la floresta.
Bosque de día
Los bosques de coníferas y encinos ocupan cerca del 35% de la
superficie del país, prosperando entre los 1,200 a 3,100 m de altitud
y se distribuyen a lo largo de los grandes sistemas montañosos. Los
árboles habituales son los pinos y encinos, ambos con una riqueza
extraordinaria de especies.
Las aves típicas en estos bosques son el guajolote silvestre, carpinteros,
tángaras, gavilán ratonero, cotorras de montaña, gallina
de monte y codorniz pinta.
Bosque de noche
En contraste con el día, durante la noche la actividad de las
aves en el bosque disminuye.
Son principalmente los depredadores nocturnos de vuelo silencioso, como
la lechuza, el tecolote y el tapacaminos, los más comunes.
Acechando a sus presas desde alguna rama o sobre el suelo, mantienen en
números relativamente bajos las poblaciones de roedores e insectos.
Costas y mares
Nuestro país, que cuenta con 10,000 km de costas y un mar patrimonial
que duplica la superficie terrestre, posee numerosos hábitats costeros
típicos para las aves: marismas, lagunas costeras, pantanos, estuarios,
albuferas, acantilados, playas arenosas y rocosas.
Las aves características de las costas y mares incluyen una gran
variedad de pescadoras como pelícanos, gaviotas y fragatas; aves
de ribera y playeras como chorlitos, chichicuilotes y garzas; aves nadadoras
y buceadoras como patos, gallaretas y mergos.
Marismas
A lo largo de nuestras costas existen zonas inundadas por las aguas
marinas, que se mezclan con las aguas dulces provenientes de las partes
altas.
La vegetación que ahí se desarrolla proporciona alimento y
sitios de anidación a multitud de aves acuáticas y de ribera;
diversas especies de garzas, jacanas, martines pescadores, cormoranes y
patos pichichi son las especies más comunes, siendo el predador más
típico el águila rastrera. En el otoño e invierno las
marismas son las áreas preferidas por las aves acuáticas migratorias.