
Para algunos especialistas, lo colorido del
plumaje es importante en la época de apareamiento para que la hembra
seleccione al macho más ornamentado.
Para otros, el colorido en el macho durante la época de reproducción,
tiene como finalidad llamar la atención de los depredadores y proteger
así, a la hembra y al nido que en ese momento tienen mayor importancia
biológica.
Las épocas de apareamiento varían grandemente de una especie
a otra y el ciclo reproductivo generalmente es anual -- aunque en el águila
real este ciclo es bianual.
En los climas templados, el ciclo de reproducción se inicia en
la primavera.


En los climas tropicales, muchas aves se reproducen dos veces al año,
aunque en general el número de crías es menor al obtenido
por las aves de clima templado.
Una vez marcado el territorio destinado al cortejo, nidación y abasto
de alimento, el macho inicia el cortejo, consistente en canto, movimientos
rítmicos y muestra del plumaje, con el fin de atraer a la hembra.
En algunos casos, la exhibición es grupal y no individual, y en otros
la hembra participa igualmente.
El tipo de nido y la cantidad de huevos varían de una especie a otra.
Tras ser empollados los huevos, nacen las crías.
Para ciertas especies, las crías son nidícolas: al
salir del cascarón los polluelos son ciegos, sin plumas e indefensos.
Los padres deben proveerlos de todo por un tiempo variable; catorce días
para las aves pequeñas, hasta un año para el albatros. Para
otras son nidífugas: los polluelos nacen cubiertos de plumón,
con los ojos abiertos, se independizan a las pocas horas, están capacitados
para caminar o nadar, como las aves zancudas, los patos y las gaviotas.
El empollamiento y cuidado de las crías puede ser realizado por
la hembra, por la hembra y el macho y ocasionalmente sólo por el
macho, como en el caso del avestruz.