
El comportamiento de las aves difiere, en muchos
aspectos, del de otros animales. Para desplazarse, vuelan, caminan, brincan
o nadan, aunque algunas no utilizan todos estos recursos.
En general, las aves se mantienen en reposo por las noches, excepto lechuzas,
búhos y chotacabras, que prefieren dormir de día y cazar por
las noches. Para dormir, el sitio predilecto depende de la especie, pudiendo
ser sobre tierra firme, encaramadas en una rama o sobre el agua. Durante
el sueño, la mayoría apoyan la cabeza sobre el dorso, escondiendo
el pico entre las plumas. Otras duermen de pie sobre una sola pata, caso
típico es de las cigüeñas y el de las aves costeras de
patas largas. En términos generales, aún las aves más
solitarias durante el día prefieren reunirse con otras para dormir.

La desaparición de ciertas especies en determinadas épocas
del año se debe a la migración y no a la hibernación,
como antes se creía. Sin embargo, se ha demostrado que algunas efectivamente
hibernan.
Las aves, en general, son omnívoras; es decir, incluyen todo tipo
de alimento en su dieta. Existen algunas que tienen dietas específicas.
Muchas migran en determinados períodos del año, otras son
residentes. En la época de cría, habitualmente marcan un territorio
en el cual llevan a cabo el cortejo, construyen su nido y alimentan a las
crías. La gran mayoría de las aves son monógamas, es
decir mantienen una sola pareja de por vida.