
Las alas son los miembros superiores de las
aves que, en el humano, corresponden a brazos, antebrazos y manos. Los
huesos del ala son los mismos, excepto en las manos, en donde están
fundidos entre sí, persistiendo sólo un índice sumamente
alargado y, en forma rudimentaria, el pulgar y el medio. Las alas, como
el resto del cuerpo, están cubiertas por plumas que, según
donde están insertadas, varían de nombre.
Aquellas 3 ó 4 insertadas en el pulgar se llaman
rémiges.
Aquellas 9 a 12 insertadas en la mano y dedo medio, remeras primarias.
Aquellas 9 a 40 insertadas en el antebrazo, remeras secundarias.
Y también están las remeras terciarias,
a nivel del húmero. Todas estas plumas están protegidas, en
su base, por plumas más cortas llamadas coberteras.
El movimiento de las alas está dado por los músculos pectorales
(pechugas), sumamente desarrollados, que llegan a completar hasta el 25%
del peso total del ave, como en el caso de las gallinas.
La cola, en las aves actuales, está formada
por la fusión de 4 a 9 vértebras cuyo conjunto se denomina
pigostilo, en donde se insertan las plumas timoneras. Estas plumas
varían enormemente de una especie a otra, desde las muy cortas hasta
de 1.20 metros de largo en el Quetzal
(Pharomachrus mocinno), y juegan un papel importante como estabilizadores
en el vuelo.
Las colas difieren esencialmente por el largo de las plumas. Así,
por ejemplo, los patos, los cisnes y los flamencos tienen plumas muy cortas,
mientras que las gallináceas, rapaces y paseriformes, poseen plumas
largas.
