
Para algunas personas los pregones de la primavera son las flores o los pájaros, las golondrinas que vuelven otra vez con el ala los cristales de sus ventanas a tocar -- por citar a Bécquer. Pero las aves necesitan aquellos inmensos portales que cada día son menos en nuestras construcciones para hacer sus nidos, y las flores tierra en dónde crecer y agua para nutrirse. En cambio, los zancudos parecen surgir de la nada y por millones.
Por supuesto que los mosquitos, zancudos o mollotes son insectos dañinos.
Son microhipodérmicas que vuelan de uno a otro lado homologando a
la gente y a sus enfermedades.
Por supuesto que les falta evolucionar, al menos a nuestro gusto. El mosquito
necesita dos cosas para reproducirse: agua, y sangre, aunque en mínimas
cantidades. Pone sus huevos cerca de un charco y al picar inyecta a una
víctima su saliva, expulsando la sangre por el cambio de presiones.
Lo malo es que su saliva es ácida y causa irritación. No lo
he comprobado pero creo que a ellos les conviene irritarnos así la
piel, ya que al rascarnos (a) acentuamos las señales infrarrojas
con que nos detectan y (b) hacemos acopio de sangre a flor de piel, lo que
les facilita extraer más. Probablemente el individuo que nos picó
quizá ya no pueda extraernos más, pero al ponernos con el
piquete la etiqueta de que somos clientes beneficia a otros miembros de
su especie.
Pero hombre, si en vez de picar chuparan, yo creo que pocos nos negaríamos
a donar una o dos altruistas gotas. Más si sabemos como es cierto
que así es, que sólo las hembras de los mosquitos pican, y
no para alimentarse ellas sino para nutrir a sus huevos y ayudar al desarrollo
de sus hijos.
Es decir, nuestra sangre queda al servicio del instinto maternal. Así,
si el zancudo desarrollara una bomba fisiológica de vacío,
acabaría o se reduciría en gran medida el riesgo de contagio
de otras enfermedades, pues el flujo sería en un solo sentido entonces
y no habría intercambio de líquidos corporales entre una víctima
y el mosquito y su siguiente tarugo dormilón.
O bien, podríamos decir que si la saliva del zancudo fuera un fermento
de gran contenido alcohólico, ningún virus la sobreviviría
como medio de transporte.
Además el zancudo no pica, sino que introduce por uno de los poros
de nuestra piel su extractor. Es decir, no es tan malo.
Lo que sí es que es muy hábil. Tras años de estudio
puedo precisar que es una criatura más inteligente de lo que parece,
con un cerebro del tamaño de la punta de un alfiler. Para comenzar,
¿cómo se mete en nuestras casas y cómo encuentra el
hoyo más pequeño en el tul que hay sobre la cuna del bebé?
Bueno, es sensible a la menor corriente de aire, y sabe por dónde
debe colarse. Para los hoyos en el mosquitero, siempre busca las recámaras
de los niños que tienen rifles de municiones o las casas en donde
recientemente metieron el cable de la televisión por una ventana.
Además, tiene un ecoreceptor que le lleva hacia donde la señal
no le rebota cuadriculada.
Lo que resulta más o menos efectivo para detener el ataque es,
cuando se escucha el zumbido, doblarse rápidamente sobre la cama
asiendo la sábana entre las manos extendidas y hacerle una cama china,
planchándola lo mejor posible.
El aplauso es efectivo solo en el 12% de los casos. Esto se debe a que cuando
el mosquito siente la ola de aire que comienza a subir de intensidad provocada
por las manos que se acercan, usa sus alas como deslizadores en la playa
y navega unos centímetros delante de la corriente para salir ileso.
Luego, una vez fuera, se deja caer en picada y barrena para alejarse lo
más posible del peligro. Inmediatamente se dirigirá a alguno
de los escondites fuera de la vista humana, que define porque en ellos siempre
se acumula una pequeña capa de polvo que el ama de casa rara vez
limpia.
Cuando a pesar de todos sus esfuerzos el zancudo hembra no encuentra una víctima que le done un poco de su sangre para cuando llega la hora de la maternidad, se dirige de cualquier forma al agua y se acuesta a morir junto a sus huevos, cediéndoles con su cuerpo las proteínas que iba a darles con nuestra sangre.